Pedagogía Waldorf

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El jardín de infancia Waldorf para niños de 3-6 años de Miranda de Ebro y su entorno, aspira a pertenecer al movimiento universal de las Escuelas Waldorf, creado por el Dr. Rudolf Steiner en la segunda década del siglo pasado en Alemania, como impulso renovador en el ámbito pedagógico. Éste considera de fundamental importancia revalorizar la verdadera esencia del fenómeno educativo y lograr una instrumentación en el terreno didáctico acorde.

Consideramos la educación como un proceso que se desenvuelve en un permanente interjuego entre el educando y el educador, que parte de la interioridad (etimológicamente “educare” significa “sacar afuera” lo que está adentro). Para facilitarlo se hace necesario lograr una organización educativa en donde el educando descubra y organice el saber y el saber hacer como tarea propia, en donde el educador conforme el entorno más propicio para que aquel desarrolle todo el potencial contenido en su ser interior.

De allí que el adulto debe satisfacer y encauzar las naturales necesidades infantiles, al mismo tiempo que irradiar la imagen del valor de su yo, constituyéndose con su actitud en modelo significativo.

Toda influencia o acción sobre el niño, para ser benéfica y eficiente, debe partir de sus necesidades y ser adecuada a su naturaleza. El conocimiento de tales necesidades y de tal naturaleza, sólo puede adquirirse por el estudio de la necesidad infantil en todos sus aspectos, es decir, en forma integral.

El niño, como el hombre, es una unidad biológica, psíquica y espiritual. Es una unidad que vive, siente, piensa, que quiere y tiende a elevarse a los valores del espíritu.

La individualidad del hombre es insustituible; no se puede repetir. La identidad, la libertad de elección y la responsabilidad de su propia existencia constituyen una unidad integrativa, que se construye en una continua y dialéctica demanda para con el mundo que lo rodea y para consigo mismo.

La Pedagogía Waldorf, basada en los conceptos precedentes y en un conocimiento exhaustivo de las etapas evolutivas del niño, pretende garantizar un aprendizaje que se apoye en el saber como conquista y descubrimiento. Considera al individuo no como sujeto pasivo que deba ser enseñado y adiestrado, sino como un ser libre que debe ir desarrollando progresivamente sus capacidades.

Esto implica aceptar que el alumno es esencialmente persona y como tal, constituido por tres instancias fundamentales: inteligencia, voluntad y afectividad.

La actividad intelectual es un proceso de interiorización del mundo externo; la voluntad es una función en la que el mundo interno se exterioriza y la afectividad es la capacidad de establecer vínculos que promuevan el constante oscilar entre abrirse y cerrarse a su entorno. Para lograr una tarea pedagógica exitosa es necesario, pues, atender al desarrollo integral y armónico de la personalidad, sin descuidar ninguna de estas tres esferas.

Textos extraídos y modificados de la web perteneciente a la Escuela Waldorf “Juana de Arco”, http://www.juanadearco.org

Fotografía extraída de la web perteneciente a la Escuela Waldorf “El puente azul” de Valladolid, http://www.waldorfvalladolid.es

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